La agricultura se define como todos aquellos conocimientos, técnicas, procesos y actividades destinadas a labrar y cultivar la tierra con el fin de generar productos para el desarrollo de la vida. La actividad agrícola conlleva una transformación de sistemas naturales hacia espacios adaptados para mejores rendimientos vegetales y animales, producto de la explotación del recurso suelo. Existe una gran variedad de actividades que conforman el sector económico agrícola, entre ellas están la producción de alimentos, fibras, materia prima destinada a procesos industriales, entre otros; agricultura comprende además temas relacionados con la producción, suministros, fertilizantes, extensión, actividad pecuaria y pesquera, entre otras. Por otra parte se relaciona con el sector forestal, agroindustria, desarrollo rural, y demás.
La capacidad productiva de la tierra es delimitada por características del suelo y clima, y en Guatemala se han establecido 11 regiones fisiográficas y siete categorías de uso de las cuales solamente dos tienen capacidad para la producción netamente agrícola. Sin embargo, la economía nacional descansa sustancialmente sobre la actividad agrícola. De tal manera, la importancia del sector agrícola en nuestro país se manifiesta esencialmente en tres ámbitos: a) Económico, por su aporte al Producto Interno Bruto (24.7% en el 2002); b) Social, por su relación estrecha con el área rural donde se localiza la población con elevados índices de pobreza y pobreza extrema; y c) Ambiental, por su asociación con el uso y aprovechamiento de los recursos naturales renovables.
El porcentaje de tierra dedicado a la agricultura para el año 2003 la agricultura limpia anual (cultivo de granos básicos para subsistencia) ocupaba el 12.47% del territorio nacional, la agricultura perenne ocupaba el 8%, semiperenne el 2.5%, los huertos (viveros y hortalizas) el 0.5% y los pastos cultivados ocupaban alrededor del 4%. La tendencia indica que la frontera agrícola avanza mientras las tierras de bosques, pastizales, zonas de recarga hídrica y áreas de conservación disminuyen a causa de un inexistente ordenamiento territorial, incertidumbre en la tenencia y distribución de la tierra, y crecimiento poblacional acelerado.
Los métodos productivos tradicionales, tales como el de roza, tumba y quema y la agricultura de temporal, así como los métodos más invasivos de tipo agroindustrial con avances tecnológicos, no aseguran la sostenibilidad de los sistemas productivos ni la de los sistemas naturales y ciclos ecológicos, por el contrario son los responsables de gran parte del daño ambiental. Sin embargo existen nuevas tendencias hacia metodologías más sostenibles tales como agricultura orgánica, buenas prácticas agrícolas con sistemas de certificación internacional, variación hacia cultivos nativos no explotados y con altos rendimientos alimenticios, entre otras.
A pesar de que la agricultura es una de las actividades productivas más fuertes del país, y de las nuevas tendencias sostenibles que aun incipientes, no ha sido posible cubrir las necesidades de la población. Existe un déficit alto en el suministro de alimentos en 188 municipios del país, es decir, el 56% del total de municipios. Las áreas más afectadas coinciden con las regiones que tienen una vocación de uso no agrícola, donde hay uso no adecuado de los recursos naturales, prevalencia de minifundios y altas densidades poblacionales.
El tema de Agricultura se ha desarrollado con amplitud en las dos entregas que se han realizado del Perfil Ambiental. Una primera descripción, se puede encontrar en el tema El modelo de producción agropecuario del Perfil Ambiental 2004. Y para información más actualizada y poder hacer comparaciones puede consultar el tema Agricultura del Perfil Ambiental 2006. Finalmente, el tema se retoma desde la perspectiva de Uso de la Tierra en el Perfil Ambiental 2008-2009, a través del capítulo Conflictos de uso del territorio y deterioro de las tierras (3.1).