
El Bosque se define como el ecosistema en donde los árboles son las especies vegetales dominantes y permanentes, se clasifican en: a) Bosques naturales sin manejo: Son los originados por regeneración natural sin influencia del ser humano; b) Bosques naturales bajo manejo: Son los originados por regeneración natural y que se encuentran sujetos a la aplicación de técnicas silviculturales; y c) Bosques naturales bajo manejo agroforestal: Son los bosques en los cuales se práctica el manejo forestal y la agricultura en forma conjunta.
Tradicionalmente, los bosques han sido considerados como productores de madera y leña; sin embargo, a través de su estructura y funcionamiento, brindan alrededor de 18 bienes y servicios ambientales a distintas escalas. En la escala local, los bosques ayudan a mantener y satisfacer la vida humana proveyendo alimentos, madera y fibras; a regular el clima, inundaciones, enfermedades y el agua; ofrecen recreación y educación; y apoyan la formación de suelos, así como la producción primaria y reciclaje de nutrientes. En la escala global, desempeñan un rol importante en la fijación de carbono, protección de cuencas internacionales, belleza paisajística y conservación de la biodiversidad.
Las funciones productivas, sin embargo, son más fáciles de conceptualizar, puesto que la mayoría de las comunidades pueden atribuir un valor tangible a los beneficios directos madereros y no madereros que obtienen del bosque. Existen ciertos tipos de aprovechamiento de los recursos forestales que son sostenibles y autorizados, tales como producción forestal maderable destinada para uso industrial (madera aserrada, madera elaborada, chapas terciadas y aglomeradas y manufacturas varias) y para consumo energético; y producción forestal no maderable como chicle, xate y pimienta gorda.
En Guatemala, aproximadamente el 40% del territorio nacional tiene una aptitud preferentemente forestal, y el 24.13% aptitud forestal productiva. Para el año 1999, Guatemala contaba con una cobertura forestal de cerca de 49,466 km2 (45.4% del territorio nacional), dividido en bosques latifoliados (25.97%), bosques de coníferas (2.08%), bosques mixtos (7.5%), bosques de manglares ubicados especialmente en las zonas costeras del país (0.16%), y bosques secundarios principalmente latifoliados. El aporte de esta diversa masa boscosa a través del sector productivo forestal nacional a la economía guatemalteca, para el año 2006, es de Q. 229,548,209,068 al PIB y de Q. 5,927,042,099 al PIB Forestal. A pesar de la importancia ambiental, económica y social de los bosques, en el año 2006 en Guatemala se redujeron alrededor de 30,712,006.00 metros cúbicos de madera, por causas naturales y antropogénicas, estas últimas realizadas de modo legal e ilegal.
Si bien Guatemala es un país con marcada vocación forestal, y a pesar de los evidentes beneficios que los bosques implican, los remanentes boscosos de nuestro país deben competir a diario por el derecho a permanecer. Factores como la deforestación, los incendios forestales, el maderero ilegal y el crecimiento poblacional son algunas de las causas que han favorecido la continua pérdida de la cobertura forestal. Variados esfuerzos son realizados para revertir la tendencia de pérdida y degradación forestal más no han logrado marcar una diferencia significativa.
El tema Bosque se ha desarrollado con amplitud en las dos entregas que se han realizado del Perfil Ambiental. Una primera descripción, la puede hallar en el tema Bosque del Perfil Ambiental 2004. Y para información más actualizada y poder hacer comparaciones puede consultar el tema Bosque del Perfil Ambiental 2006. En el Perfil Ambiental 2008-2009, se presenta un análisis del sector denominado Bosque: la piedra angular de la estabilidad territorial, en el capítulo 3 inciso 3.2.